Schoenstatt para la Iglesia

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Corpus en Pozuelo

CORPUS EN POZUELO.

Es hora Pozuelo.

ya despunta la mañana,

ya  asoma el sol su grandeza

y en lo insomne un gallo canta.

Levántate pueblo entero,

que el Corpus da su llamada

y es víspera de lo hermoso,

anticipo de la gracia.

Arriba, criaturas fieles,

pueblo noble y de palabra,

que viene Dios en persona,

no su imagen, ni hecho estatua,

sino Cristo Real, pleno:

divinidad, cuerpo y alma.

Venga, amigos, a la lucha,

a vestir de fiesta el alba,

a coronar la diadema

de esta corona engarzada.

Venga, hombres, a esparcir

juncia, romero, retamas,

verdes de aroma y brillos,

alfombras damasquinadas,

aureolas, toldos, doseles,

cortinajes, estandartes, simbolismos….

Venga, mujeres, sin falta,

sacad macetas, adornos,

mantones, telas bordadas,

banderas y colgaduras,

jarrones, vasijas, ánforas….

Levantad altares nuevos,

vestid balcones de gala,

Lanzad pétalos de rosas.

Venga jóvenes, ayudad,

mirad que aquí es necesaria

toda mano generosa

para adornar las calle con flores.

Venga, vecinos altruistas,

a convivir sin desganas.

Toma este trozo de pan,

dame ese trago que calma,

prueba este dulce que he hecho

dame ese abrazo que abraza.

Venga, vecinos honestos,

a compartir la alabanza

de ser unidad que une

sin clases, ideas, ni razas,

todos a una llevando

la tradición heredada

a la cumbre de los tiempos,

a la atalaya más alta

por respeto merecido

a nuestros padres del alma,

para que después, los hijos,

aprendiendo de  esta causa,

la sigan llevando en siglos,

hasta que Dios diga basta.

Venga, vecinos de amores,

a enamorar la jornada,

a preparar el camino,

a adornar calles y plazas,

para que pase en su custodia

quien es Amor y se hace nada.

Venga,  pueblo bendecido,

y limpia tus suelos,

barre el odio y el rencor,

arroja fuera la venganza

adorna de fiesta el llanto,

arranca las telarañas

de los sombríos rincones,

de la pared desconchada,

y planta espigas de oro

donde crecía cizaña.

Así pasará el Señor,

Corpus de entrega entregada,

y ya no se irá de ti

porque en ti encontró su casa

Venga, vayamos todos

a adorar la llama blanca.

Venga, bienaventurados

de la bienaventuranza

Venga Pueblo, pueblo entero,

Pozuelo que canta,

Pozuelo que siente,

Pozuelo que abrasa,

Pozuelo que suena

a toque de mil campanas.

Pozuelo que sueña,

Pozuelo que saca

Por la Asunción de su iglesia

al Amor de los Amores.

Venga tú, Pozuelo,

embellece tu mirada,

decora tus exteriores,

adorna tu piel de plata,

derrama nubes de incienso

y adornaos también vosotros

por el espacio del alma

vecinos de Pozuelo

porque sólo así el Señor,

que llega, transita y pasa,

sabrá que este pueblo justo

no lo quiere de palabra

sino con el corazón,

que es como de verdad se ama.

 

Antonio Cabrera

Corpus Christi

CORPUS CHRISTI. HAMBRE DE DIOS, HAMBRE DE HERMANO.

Y esto lo ha entendido muy bien la Iglesia al presentarnos con la fiesta del Corpus Christi en la cual adoramos a Jesús en la Eucaristía, nos presenta también a los pobres e indigentes, en el día de Cáritas.

Volvemos a la procesión de la vida, por la que procesiona Dios frecuentando nuestras calles y plazas. Un Dios encarnado que se hace compañía de nuestra soledad, Pan de nuestras hambres y gesto vivo del amor que empieza en Dios, abraza al hermano, para volver a Dios.

Hasta en los pueblos más humildes donde se celebra la procesión del Corpus, se engalanan balcones, se esparcen tomillos por las calles, porque el que viene es bendito, santo, Dios.

20160430101249_8770corpusJesús es el Pan de Vida, y así se presenta, como pan bajado del cielo, pero con tal cualidad que a diferencia del maná que también bajó del cielo, el que Jesús ofrece no vale para quitar el hambre fugaz y momentánea, sino el hambre más honda: la del corazón. Jesús viene como el pan definitivo que el Padre envía, para saciar el hambre más profunda y decisiva: el hambre de vivir y de ser feliz.

Pero seguir a Jesús, nutrirse de Él, no significa desatender y abandonar a los demás. Torpe coartada sería ésa de no amar a los prójimos porque estamos “ocupados” en amar a Dios. Jamás los verdaderos cristianos y nunca los auténticos discípulos que han sacudido las hambres de su corazón en el Pan de Jesús, se han desentendido de las otras hambres de sus hermanos los hombres. Comulgar a Jesús no es posible sin comulgar también a los hermanos. No son la misma comunión, pero son inseparables.

Y esto lo ha entendido muy bien la Iglesia cuando al presentarnos la fiesta del Corpus Christi en la cual adoramos a Jesús en la Eucaristía, nos presenta también a los pobres e indigentes, en el día de Cáritas. Difícil es comulgar a Jesús, ignorando la comunión con los hombres. Difícil es saciar el hambre de nuestro corazón en su Pan vivo, sin atender el hambre de los hermanos: tantas hambres en tantos hermanos.

Corpus Christi 2015

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Homilía P. Borja

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