Schoenstatt para la Iglesia

Como ya sabéis estamos recordando cada mes un aspecto de nuestra espiritualidad de Schoenstatt. En enero vimos la filialidad. En febrero la santidad de la vida diaria. En marzo profundizamos en la piedad instrumental mariana.

Piedad instrumental mariana

P. Borja Coello de Portugal  – Marzo 2016

En este año de la Misericordia el Papa Francisco nos ha llamado a reflexionar sobre las obras de misericordia. Los que vivimos la vida en Alianza con María nos sentimos instrumentos en sus manos. ¿Qué quiere decir esto? Que Ella, como Madre de Misericordia, cuenta con nosotros para llevar la Misericordia de Dios a los más necesitados. A través de nosotros Ella quiere llegar a los más alejados y mostrar su cercanía maternal.

Pero la piedad instrumental no sólo se desarrolla en una dirección, sino que también cada uno de nosotros es pobre en algún sentido y María utiliza como instrumentos de la Misericordia de Dios a aquellas personas con las que practicamos la misericordia. Los pobres se convierten, de este modo, en instrumentos de conversión para nosotros. A través de ellos nos llega la posibilidad de un contacto cercano con Cristo que sufre y que nos acerca su Misericordia.

El Santo Padre nos recordaba en su última encíclica que: “Estamos llamados a ser los instrumentos del padre Dios para que nuestro planeta sea lo que el soñó  al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud.” (Laudato si, 53).

Hoy en día vivimos una fuerte crisis política en España y en el mundo una crisis social, marcada por el terrorismo internacional y los grandes grupos de refugiados que llegan a Europa. Ante este panorama de violencia y de violación de los Derechos Humanos podríamos caer en el pesimismo y en la desesperanza ante lo que el futuro nos depara. Pero no lo hacemos. De ninguna manera. Nosotros somos hombres y mujeres de una fe práctica y renovamos nuestra confianza en que somos instrumentos de un Dios que tiene en su mano las riendas del mundo, aunque a veces no sepamos descubrir en los signos de los tiempos la manera misteriosa que tiene de conducirlo. Este Dios todopoderoso, sabio y bondadoso actúa a través de instrumentos elegidos, que se ponen libremente a su disposición para ser utilizados por Él. En Schoenstatt confiamos en que el instrumento predilecto de Dios para que su Hijo venga a salvar a la época actual es la Santísima Virgen María  y Ella nos lleva a participar de ese gran plan como colaboradores. Esta es nuestra fe: que Dios viene con su Misericordia a nuestro tiempo a través de instrumentos. Por eso, no nos deprimimos; sino que confiamos en Él.

En vísperas de la fiesta de San José escuchamos las palabras que el P. Kentenich dijera en una charla el 19 de marzo de 1951, aludiendo a las palabras del Evangelio en que el ángel le dice a José: “Toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto.” (Mt. 2,13).

En San José vemos como la Divina Providencia cuenta con él como un instrumento de salvación para su tiempo. Y el P. Kentenich lo ve en relación con nuestro tiempo y nos quiere motivar a ofrecernos como instrumentos al igual que lo hizo José, al decir:

“La tarea de José se convierte en nuestra tarea. Queremos hacer posible que la Santísima Virgen lleve al Señor a todas partes… No se puede negar que Europa quiere más y más ir desentendiéndose del yugo de Cristo. El Señor tiene que huir y, junto con él, su Madre. Nosotros queremos ofrecer a ambos un lugar aquí… Por eso, siguen teniendo actualidad las palabras: “¡José, toma al Niño y huye!”. Huir, ¿por qué? Porque se persigue al Niño. Ésta es la razón por la que nosotros queremos prepararle aquí un lugar. Pero esperamos que también lleguen a nuestros oídos las otras palabras: “¡José, regresa a tu tierra!”. No pensamos aquí en nuestro propio retorno a la patria, sino que queremos que nuestra patria acoja nuevamente a la Virgen y a su Hijo.”

Estas palabras parecen estar dichas para nosotros y para el tiempo que vivimos. Por eso, queremos hacerlas nuestras en este año de la Misericordia y ofrecernos nuevamente a la Mater como sus instrumentos para que Cristo vuelva a nuestro continente y a nuestro país.

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