Schoenstatt para la Iglesia

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Durante este curso queremos profundizar cada mes en uno de los pilares de nuestra vocación a Schoenstatt. Schoenstatt en salida nos anima a profundizar en nuestra vocación para entregar lo que vivimos en el santuario.

En el mes de enero profundizamos en la filialidad, ser niños ante Dios. Este mes de febrero el tema es la santidad de la vida diaria. Adjuntamos la motivación elaborada por el P. Juan Barbudo.

 

Santo en medio del mundo actual

El lema que tiene la juventud masculina por segunda año consecutivo reza:  +Contigo, santo español+.

Los jóvenes tienen un anhelo de santidad muy profundo, un anhelo de entregarse al Señor y a la Mater en cada circunstancia de la vida, no sólo cuando estamos rezando en el santuario o cuando estamos cantando a pleno pulmón el himno de Franz Reinisch. Muchas veces he meditado acerca de este lema y me he maravillado de lo bien que han entendido nuestros jóvenes la santidad tal y como nos la enseñó nuestro fundador el P.José Kentenich.

Se trata justamente de hacer las cosas ordinarias extraordinariamente bien por amor a Dios. Se trata de hacer todas las cosas con Dios y con la Mater y para Dios y para la Mater. No sólo las cosas sagradas, sobrenaturales, lo que toca los domingos, santificar las fiestas. No se trata de una santidad de puertas adentro, para cuando estoy dentro de la iglesia. De lo que se trata verdaderamente, cuando hablamos de santidad en Schoenstatt, es de una santidad de todos lo días y de todas las horas. El santo es santo siempre. Por lo menos se esfuerza en integrar a Dios en todo lo que hace y emprende.

Eso lo expresa muy bien el lema al decir CONTIGO. Contigo Mater, Contigo Reina, Contigo Jesús, Contigo Señor mío, Contigo hermano. Lo que emprendo lo hago desde la fuerza del vínculo personal con Dios o con la Mater o con el hermano. A partir de la fuerza que regala el vínculo personal con la persona divina o con el hermano de Alianza, soy santo, en España, en medio de mi realidad. No al revés. No es que tenga que hacer méritos, que hacer muchas cosas santas para merecerme el nombre de santo, sino que desde la fuerza del un vínculo a lo sagrado voy santificando todo mi día a día, todo mi entorno. Desde mi propio santuario corazón en donde habita la Mater y el Señor voy santificándolo todo a mi paso, soy santo en medio de España, soy santo español.

El P.Kentenich decía: “La santidad de la vida diaria es la armonía agradable a Dios entre la vinculación hondamente afectiva a él, al trabajo y al prójimo en todas las circunstancias de la vida” .

Este concepto de santidad es completamente novedoso. Es una santidad que se basa en meter a Dios en todo lo que haces, en hacer de tu día a día un encuentro permanente con Dios. No es un esfuerzo voluntarista por hacerte santo. Es dejar que Dios te haga santo en lo que haces y desde el vínculo con Él hacer las cosas por amor, para mejorarlas, para dejar huella. La santidad no es una huida del mundo para refugiarte en lo sacro, sino un santificar el mundo, desde el santuario, desde la Alianza de Amor con la Mater. Ella se compromete a educarte en la santidad. Tú sólo tienes que dejarte transformar por Ella en el santurario. A partir de ahí, desde la Gracia de la Transformación interior uno sale enviado cmo apóstol hacia el mundo. Por eso los jóvenes al decir santo español, están afirmando que se comprometen a cambiar España, a transformarla desde la fe en un Dios que es Amor, desde la fuerza de la Alianza de Amor.

En este tiempo en el que como Familia de Schoenstatt hemos celebrado un jubileo extraordinario se nos anima a salir y a regalar lo nuestro. Como Movimiento de Schoenstatt estamos “en salida” y no “en estampida”. Eso quiere decir que nuestra salida es desde nuestra identidad, desde lo esencial de nuestro carisma. Esto es desde nuestro modelo de santidad. Regalemos a la Iglesia y al mundo nuestro camino santidad, convencidos de que la Mater nos llama a ser santos en medio de este mundo que busca a Dios y que tiene sed de un Dios que es Misericordia.

pdf  Motivación mes de febrero 2016. Santo en medio del mundo actual. Padre Juan Barbudo

 

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