Schoenstatt para la Iglesia

EL  CAMPANARIO

El campanario  es un heraldo:

recuerda alegre  a la ciudad y a las aldeas,

que Dios vive y palpita  en medio de los hombres.

Así quiere ser Schoenstatt,

como este humilde anunciador:

gritar al mundo  que todo lo creado

es huerto de Dios  donde florece Cristo.

Esa campana

repica como fuente  en las eucaristías mañaneras,

tañe solemne  en las tardes de alianzas

y musita  como pidiendo permiso

en las noches de adiós,

cuando vuelven como semilla

nuestros huesos a la tierra.

Su canto filial  prolonga nuestra alegría:

Dios está vivo

en todos los confines.

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