Schoenstatt para la Iglesia

LA  PUERTA

Cumple la puerta sus dos labores:

oculta y revela,Fotografía

cierra y abre;

pertenece a dos espacios,

dos mundos,

dos lugares.

Por eso no es extraño

que Jesús dijera de sí mismo:

“Yo soy la puerta por donde entran las ovejas al redil.”

Puerta verdadera

porque no conduce al abismo,

sino a la claridad del Padre.

Al cruzar este umbralFotografía

entramos en la intimidad del Señor,

al santuario de María que nos cobija

en sus muros nobles.

Y como Cristo, lleno del Espíritu,

porque es su Ungido,

esa puerta de  Cenáculo

está coronada por el Espíritu Santo.

Paloma y Fuego que desciende

sobre los apóstoles reunidos en torno a María,

escuchemos al Padre

que en medio de la paz de Dios dice:Fotografía
“este es mi Hijo en quien tengo todas mis complacencias”.

Desde esta puerta

en un remolino de amor trinitario,

volvemos a los trabajos

con alma de pregonero:

“¡Madre, proclamaremos

tu nombre con valentía!”

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: