Schoenstatt para la Iglesia

EL SAGRARIO

Mis ojos se detienen en el SAGRARIO.

FotografíaSé que Jesús está allí, me lo confirma esa luz perpetua encendida.

¿Pudo Jesús habernos dejado un regalo más grande que quedarse personalmente en un trozo de pan? ¡Tantas veces, cuando camino por las calles, paso frente a iglesias sin tomar conciencia que ahí está el Hijo de Dios, el que murió y resucitó por nosotros! Madre, en este momento quiero silenciar unos segundos el corazón y mis pensamientos para adorarlo, para amarlo… Muchas veces cuando entro a tu Santuario, encuentro a Jesús expuesto en el Santísimo. Tú me llevas a Jesús. Madre, tú eres la puerta de entrada hacia el corazón de Jesús. Por ti, en ti, vino Jesús al mundo. Por ti también vendrá a mí y trabaremos una amistad, una relación personal.

Madre, yo quisiera conocer más a Jesús, quisiera comprender su Evangelio, aprender de sus palabras y su ejemplo. Yo quisiera saber que espera de mí, de mi trabajo, de todo mi actuar.

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