Schoenstatt para la Iglesia

Servus Mariae nunquam peribit.

Tu cuadro está rodeado por unas palabras: Servus Mariae nunquam peribit. Eso significa EL HIJO DE MARIA NUNCA PERECERA. Madre, yo soy tu hijo. No pereceré porque tú, la Madre de Dios, te haces cargo de mí. ¡A cuántos peligros me expongo! ¡Cuántos ídolos llaman mi atención! Pero nada me alejará definitivamente de ti. Todo lo que ocurre es un peldaño para llegar más pronto a ti y a Dios Padre. La duda, la vacilación, el pecado, el fracaso no podrán apartarme de ti, tú estarás siempre tras cada uno de mis pasos. Todos me podrán abandonar pero tú ¡jamás!

Otros podrán dejar de creer que soy capaz de algo bueno, pero tú siempre creerás en lo bueno y noble que hay en mí, y esa confianza me levantará, me impulsará a caminar por la vida con alegría, con paz, con fortaleza.

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