Schoenstatt para la Iglesia

TU CORONA

 

Madre, sobre tu frente veo una CORONA. Tú eres Reina de todo lo creado. Así lo rezamos en el Rosario. Un día, Dios Padre te llevó al cielo y te regaló una corona, y le ayudas a conducir la historia de Salvación de los hombres. Eres Reina y tienes mucho poder. No es el poder de las armas ni del temor; tu poder es el amor. ¡Me da tanta tranquilidad saber que eres mi Reina! Cuántas cosas del futuro me preocupan, me desanimo cuando cada día veo que es tan difícil luchar para ser mejor; temo dejarme llevar por la tentación de amar a medias… también me da susto perder a mis seres queridos…Pero esa corona me recuerda que tú eres mi Madre, mi Reina y que tienes un inmenso poder, y que para ti no hay nada imposible y me conducirás por los caminos de la vida con sabiduría y puedo confiar que todo lo que ocurre es bueno para mí.

Mi Reina, yo quiero proclamar a todo el mundo que tú reinas con la ley del amor y de la misericordia. Cada día quiero regalarte la coronita de mi amor de hijo.

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