Schoenstatt para la Iglesia

UN  SOLO CORAZÓN Y UNA SOLA ALMA

Oh Madre,

Madre de Dios,

Madre de la Iglesia,

En esta hora tan significativa para nosotros,

Somos un solo corazón y una sola alma:

Como Pedro, los Apóstoles, los hermanos

Unánimes en la oración,

Contigo en el Cenáculo.

Te consagramos nuestra vida,

a ti, que recibiste de tu Hijo

la misión de acoger y custodiar al discípulo a quien El amaba;

a ti te  repetimos

todos y cada uno:

“Todo tuyo soy”,

Para que aceptes nuestra consagración y la unas a la de Jesús y a la tuya,

Como ofrenda a Dios Padre,

Por la vida del mundo.

  (“Te alabarán todas las generaciones” – Juan Pablo II)

 

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