Schoenstatt para la Iglesia

MARIA, EDUCADORA

Cuando hablamos del Espíritu Santo y tenemos ante nosotros el Cenáculo, nunca dejamos de ver a la Reina del Cenáculo, a la Madre de Dios. Ella ha de implorarnos al Espíritu Santo, el educador de los hijos de Dios. La Madre de Dios fue puesta por Dios mismo como la gran educadora de los pueblos y de las naciones. Recuerden las palabras que Jesús dirigiera a su discípulo predilecto bajo la cruz: ¡Ecce Mater tua! He ahí tu gran educadora. (“María Educadora”- P. Jose Kentenich)

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