Schoenstatt para la Iglesia

MARIA SUPLICANTE, OFERENTE, ORANTE

Por un momento ocupa María nuevamente un primer plano al comenzar la actividad pública de Jesús: Intercede el primer milagro. Silenciosa, deferente y obediente es su actitud ante las autoridades religiosas, doctores y sacerdotes del pueblo elegido, para luego tener que soportar el dolor más grande que traspasara su corazón: el pueblo elegido desperdicia y desestima su elección rechazando al Mesías.

Con inquebrantable obediencia de fe acompaña al que despreciaron y escarnecieron en su ascensión al Gólgota, para ofrecerse con El al Padre.

(P. José Kentenich – “María, si fuéramos como Tu”).

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