Schoenstatt para la Iglesia

MARIA HERMOSA POR SER VERAZ

¡Cuán veraz es la humildad que María confiesa: Nada soy de mi misma; pero sí todo por y en Dios. Ni la más pequeña gotita de gracias es mía; Dios es quién ha moldeado mi alma y la ha hecho tan grande, tan pura, tan fecunda. “Porque hizo en mi favor grandes cosas el Todopoderoso y cuyo nombre es Santo”. El reconocimiento de su pequeñez ante Dios la llena de profunda gratitud y alegría. “Engrandece mi alma el Señor y se regocijó mi espíritu en Dios, mi Salvador”. ¿No queremos nosotros acompañar a María en su canto?.

Saberse pequeña ante Dios y alegrarse de su pequeñez es propio de un estilo de vida mariana en la mujer. 

(P. José Kentenich – “María, si fueramos como tu”).

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