Schoenstatt para la Iglesia

MARIA HERMOSA POR SER PEQUEÑA Y HUMILDE

Dios Padre adornó con una corona de oro y revistió de sol a la más pequeña y humilde de sus criaturas, a María. María agradó especialmente al Todopoderoso por ser pequeña. Su pequeñez, su humildad y sencillez complacieron sobremanera a Dios, … la hermosura que enriqueció e iluminó  de tal modo a María, es el tesoro de gracias que el Eterno infundió en la muy pequeña niña de Nazareth.

Podemos aplicar a María las palabras que la liturgia aplica a nuestra relación con Dios: “Venga a mí el que sea pequeño!. También a Ella dijo Dios: Por ser pequeña, ven a mí; te rodearé con mi amor compasivo y te haré la más hermosa de entre todas las criaturas. Ella como ninguna otra comprendió su dependencia absoluta de Dios y también como ninguna otra la acrecentó y llevó a un gran amor, al Padre.

(P. José Kentenich, “María si fuéramos como Tú”)

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