Schoenstatt para la Iglesia

Vigilia Pascual

Marta Zabia

Al atardecer del Sábado Santo, nos congregamos frente al Santuario a participar de la noche Santa, la noche que da paso al día, a la Pascua del Resucitado.

Después del largo peregrinar de la cuaresma y la celebración de los Santos Oficios, llegamos felices al encuentro con el Señor resucitado. 

Su presencia lo ilumina todo, y en nuestra celebración se notaba que allí estaba el Señor de la historia.

Fue maravillosa la peregrinación con las velas hasta el centro de peregrinos, la organización de la ceremonia, el magnífico pregón pascual cantado de Nacho, que nos dejó a todos con los pelos de punta, el cariño de los sacerdotes, la seriedad del equipo de monaguillos, una vigilia en la que disfrutamos muchísimo y que nos hace vivir este tiempo pascual gozando de la victoria definitiva de Jesús sobre el pecado.

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